Amiga que surgiste del comienzo del verano, en una noche impensada, de una fiesta no planeada.
Tu figura menuda, tus ojos inocentes, y tu paz, llamaron mi atención.
Y luego fue la literatura, y tu confianza de niña, y tu entrega tierna y sincera.
Y aquel primer abrazo que me pediste para apaciguar la pena de la pérdida de una amiga muy querida.
Y tu entusiasmo y alegría para ir a tomar una limonada a un patio perdido en la estación Martinez.
Y juntos desmenuzamos algo de las letras pero mucho más de nuestras vidas, hasta confiarnos secretos muy guardados.
Nos hicimos regalos, compartimos talleres, y disfrutamos de nosotros con charlas que yo sentí, no tenían ni filtros ni fronteras.
Y así, ladrillo sobre ladrillo, construimos una amistad enorme en tiempo récord.
Ojalá perdure, ojalá pueda abrazarte otra vez, y muchas más, ojalá sepas que estoy ahí y te siento.
Ricardo
17 de febrero de 2023