Buscar Trabajo (reflexiones)

Buscar trabajo, un día cualquiera – reflexiones.-

El despertar de cada día está rodeado por un cúmulo de sensaciones que me invaden sin pedir permiso. Aún antes de darme cuenta de lo que estoy pensando, mi corazón galopa desatado anunciando el estrés matinal. Es el momento en que mis pensamientos más amargos saltan del lugar donde esperaban agazapados: Mi jefe comunicándome que prescinden de mis servicios; las oportunidades que perdí por una u otra razón, aquellos puestos adorables que se fueron saludando con la mano; el tiempo que he gastado distraído dejando que se escurriera entre mis dedos… Al final tomo control de mi mente y aquellos recuerdos rastreros vuelven a esconderse esperando una nueva ocasión.

Me levanto, salgo a correr para recargar las pilas y descargar las malas ondas. Me ducho con agua bien caliente que me ayuda a quitar los residuos pegajosos de las discusiones con mi mujer, los miedos; las angustias… Me seco, afeito, peino, lavo los dientes; me visto y ya estoy listo para una nueva jornada de lucha, de soldado buscador… Aunque, en realidad, buscar trabajo se parece más a pescar que a pelear en una guerra. 

Y me siento en mi PC como si abordara un barco pesquero, me lanzo a la mar y despliego decenas de líneas con mi currículo en el anzuelo. Éstas se hunden en el océano cibernético zumbando a velocidad eléctrica. Al cabo de un tiempo, horas, días o inclusive semanas, la mayoría se pierde, otras enganchan oportunidades pequeñas que son descartadas, algunas otras pican y al recoger, traen bichos enormes que resultan demasiado para mi experiencia y especialidad. A veces el pez justo muerde… y me llaman. Las entrevistas son como las peleas para atrapar el animal, los tirones, el recoger y el soltar, la oportunidad coleando y saltando delante de mi…

Luego me convierto en detective privado. En aquellos casos el trabajo es descubrir el asesino y el asesino es el trabajo… Llamo por teléfono a gente que a lo mejor no conozco preguntando por los hechos. Casi todos colaboran dócilmente, otros se resisten, existen aquellos que, mezquinamente, ocultan información pretendiendo ignorar lo que busco. Tomo notas, un testigo me lleva al otro, hasta que aparece un indicio, una pista, sí, están buscando a alguien con esta u otra característica…bingo!

El atardecer me sorprende con el mal sabor en la boca de no haber hecho lo suficiente. Es hora de descansar. Salir a caminar, ver televisión, escribir…  tareas ociosas que me ayudan a escapar de la cárcel sin rejas que es estar sin trabajo. 

Por la noche intento no pensar y relajarme, pero es difícil; me refugio en un libro hasta que los párpados me anuncian que es hora de dormir, y rezo para que mis sueños no me traigan frustraciones.

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