Bloquea la puerta del subte y se gana las miradas de reprobación del resto de los pasajeros, pero a él no le importa, bebe del Clarín que lo amamanta con leche de bronca. Cada tanto observa al resto de los pasajeros y hace gestos porque ellos no están tan furiosos como él, o a lo mejor si pero no lo demuestran.
Llega a su casa, le da un beso a su mujer que lo mira desganada, se saca el traje y se queda en camiseta y pantalón del pijama. Saca una Quilmes de la heladera y se sienta frente al televisor. El gusto amargo esta a tono con las noticias que le vomita TN. Se carga de bronca un rato hasta que su mujer lo llama para cenar. Se sienta a la mesa, se sirve un vaso de vino, y le regurgita a su esposa las noticias mientras come apurado dando largos tragos. La mujer lo observa asustada y apenas inserta un si o un no bien colocados, pero ella también se calienta, y comienza a echar leña al fuego.
El dolor es extraño, fúnebre, y le sube desde la mitad del brazo izquierdo hasta su pecho, y ahí se queda.
La mujer se fue a lavar los platos, y él se enfría despacio, con cara de asombro …
Ricardo Viti, 5 de mayo de 2015